Redacción/ Noventa Grados
Michoacán, 25 de marzo de 2013.-Los tres municipios que integran la costa de Michoacán, encuentran en esta época mucho que presumir. Las condiciones climatológicas se conjugan como un elemento indispensable para potenciar la personalidad de las playas y sus arenas con la luminosidad solar que permite un mayor y mejor alcance de la vista.
En la costa náhuatl integrada mayormente por comunidades del municipio de Aquila y de Coahuayana, el macizo montañoso de la sierra madre del sur se confunde con las aguas del azul pacífico y las formas caprichosas, basáltica, de los acantilados que se formaron en el pasado, dan vida a excepcionales playas donde las aguas forman caletas, caletillas y ensenadas o espacios abiertos de arena dorada.
Pasando Caleta de Campos, sobre la carretera 200 que comunica a Lázaro Cárdenas con Colima a través de una escénica postal de poco más de 200 kilómetros de un serpeante camino que lo mismo cruza frondosa vegetaciones nativas de la zona, desfiladeros con vistas impresionantes al mar o largas planicies, se pueden encontrar las ocho mejores playas que hay que visitar en esta temporada, sin dejar de echar una vista a las demás.
En la costa náhuatl, los habitantes han incursionado con existo al servicio al turismo y han edificado paradores eco turísticos donde han incrementado las opciones d alojamiento que solo existía en puntos como San Juan de Alima, Caleta, o bien Playa Azul.
En el poblado El Duin, cerca del kilómetro 185, hay el camino que da acceso a La Ticla, una playa con grandes olas y corrientes ideales para la práctica del surf y donde se ha realizado consecutivamente el Torneo Nacional de este deporte. Aquí hay palapas para acampar e instalaciones para casas móviles como electricidad y agua.
Tiene seis cabañas con capacidad para seis y cuatro personas, un albergue y área para acampar con cuatro hamaqueros para 40 personas. Los platillos que se ofrecen en el restaurante son los típicos como camaronillas y pescado al aguachile.
En el emblemático Faro de Bucerías, unos kilómetros poco más adelante, como si se viene a Lázaro Cárdenas se llega a esta playa encantadora con diferentes opciones de alojamiento: cuartos y varias palapas para acampar con servicios de agua potable, baños, regaderas, electricidad, comedores y asadores, donde es común la cocina del mar, como el pescado zarandeado.









